Me has pateado cuatro veces.
La primera vez llevábamos 6 meses de relación y a los dos días te pusiste a pololiar con tu mejor amiga, por quien decías no sentir nada.
Luego hubo un terremoto y me llamaste cuando te dije que no me buscaras, y me dijiste que me querías y te creí y dejaste a tu novia y volvimos.
La segunda vez me dijiste que no te sentías feliz.... ese mismo día te vi bailando muy feliz con tu nueva mejor amiga, a 10 metros de mí.
Pero me echabas de menos y a la semana me pediste volver.
La tercera vez fue un mes después de eso, dijiste que realmente esto no funcionaba y me sentí utilizada.
No obstante volviste una vez más, y yo una vez más te creí cuando me abrazaste en la escalera mecánica y me dijiste: no dejes que haga más embarradas.
La cuarta vez fue en Marzo de este año... volvías de un carrete al que no me invitaste y ni siquiera a la cara me dijiste que ya no eras feliz en general y yo no te hacía sentir mejor. Una vez más te pedí que no me volvieras a contactar, porque sabes que si me pides algo, te diré que sí, que si te equivocas, te perdonaré...
Sin embargo no lo respetaste y me escribiste una gran carta de amor y arrepentimiento, señalando que no estabas apto emocionalmente para volver de inmediato conmigo, pero querías hacerlo. Y yo te di tiempo, hablábamos siempre, íbamos a conciertos, hasta me propusiste ir a vivir juntos en un tiempo más.
Finalmente un día, y a regañadientes, me contaste que llevabas 6 meses con tu nueva mejor amiga.... y te odié tanto, pero tanto, porque era mi peor pesadilla, la indecencia más cruenta... me sentía imbécil, ilusa, y mi pecho se rompió por quinta vez.
Te dije de todo, te recriminé tanto y te eché, y te rogué, tú sabes que lo hice, que no te acercaras más... pero vuelves al día siguiente, ¿y qué puedo hacer yo sino abrir la puerta?
No hay comentarios:
Publicar un comentario